miércoles, 13 de diciembre de 2017

AMOR Y SOLEDAD


Uno de los mayores factores encontrados en la elección de pareja es la soledad. No es el enamoramiento, ni siquiera la atracción física, sino el hecho una terrible sensación de vacío que muchas personas no saben cómo llenar. Los psicoanalistas denominan a esta sensación: carencia o falta. En mi caso, prefiero mantener el concepto de vacío, porque lleva a entenderlo como la nada, es decir, no solo la carencia sino la ausencia total del otro.

Cuando la elección parte de la nada, es muy fácil de confundirla con el enamoramiento, incluso con el amor. Una persona se muestra enamorada solo como una forma de llenar su propio vacío, porque el amor solo es posible, cuando uno se siente dichoso consigo mismo y desea compartir ese bienestar con el otro y no está esperando que una pareja nos brinde la felicidad.

Cada vez que la elección, parte de la falta, no solo la decepción está garantizada, sino que se acompaña de incertidumbre hacia el otro. Preguntas como: ¿Mi pareja me quiere o se quedará conmigo?, vienen a ser una muestra de la propia inseguridad, manifestada generalmente a través de la ansiedad y los reclamos. Esto solo demuestra un hecho: que el amor ofrecido por uno, no es real. Es solo la fantasía de estar completo, la ilusión de llenar el vacío que nadie está en capacidad de llenar más que uno mismo.

El día que se comprenda que las personas se bastan a sí mismas, algo muy difícil por cierto, ese día las relaciones se basaran en el compartir de un bienestar, propio del amor, y no en el sentido de la ausencia.

domingo, 29 de octubre de 2017

VOLVER A NACER


Cuando  1991, el neurólogo y etólogo francés Boris Cyrulnik, publicó un libro titulado “Los patitos feos”, dio comienzo a una de las teorías más optimistas de la psicología, y casi de inmediato, se convirtió en uno de los libros más vendidos en la comunidad psicológica. No solo reafirmaba la caída del determinismo como explicación de situaciones traumáticas, sino que además, brindaba esperanza. Aceptar la muerte para volver a nacer, se convirtió en uno de sus principales postulados. Así se desarrolló el término resiliencia, es decir, que experiencias tempranas infelices no marcaban el destino de las personas. Por supuesto, que no resultaba suficiente volver a la vida, porque cuando mueres psicológicamente, todo se acaba: el amor, la motivación, los deseos. Entonces, necesitamos una mano. Una mano que nos ayude a buscar otra vida, porque como dice Cyrulnik: “el fin del maltrato no es el fin del problema”, y la pregunta ¿qué voy a hacer ahora?, surge en la mayoría de las personas que de pronto se ven “libres” del trauma. Todos podemos volver a empezar. Nadie está condenado al fracaso por haber tenido una infancia difícil, y tampoco está destinado a convertirse en un futuro maltratador. La historia se construye con el tiempo, es subjetiva y racional a la vez, aquí la dialéctica, pero de ninguna manera, nos aleja de nuestra propia responsabilidad como seres humanos que actuamos en este mundo, en nuestros diferentes roles, como hijos, como pareja, como padres, como amigos o conocidos, sino recordemos que somos la suma de nuestras propias decisiones. Nosotros, nadie más.

sábado, 30 de septiembre de 2017

PROMESA DE CONTINUIDAD


Nos enamoramos por rebeldía. Nos enamoramos para escapar de la realidad, pero este hecho, tiene un costo en ocasiones muy alto. La primera dificultad, consiste en la disminución de nuestras capacidades racionales, esta pérdida cambia a la persona en alguien nuevo. Así, enamorados, nos conoce la futura pareja. Como resultado, ambos se llevan un fiasco. Un segundo aspecto, se refiere a los enamorados que crean sus propios mitos, sus propias mentiras o falsas promesas y las sueñan, mientras tratan de convencerse de que algún día llegarán a vivirlas. Por lo tanto, la mayor promesa se convierte en la mayor fantasía, y está referida a la continuidad. Soñar permanecer junto a la otra persona para siempre es el mayor de los embustes que los enamorados incorporan como parte de su relación. Sueñan con el amor eterno, sin ni siquiera saber, si ellos mismos seguirán experimentando los mismos sentimientos en el futuro. No aceptar la realidad, es la tercera dificultad.



Sucede que las personas somos cambiantes, somos dinámicos. Lo que llama nuestra atención de niños, pierde su importancia en la adolescencia, y luego en la juventud ocurre algo similar, y así toda la vida. Es un proceso natural que permanece obnubilado cuando nos enamoramos, por ello, surge la fantasía de la continuidad, porque a la vez, es una forma de buscar la felicidad, de llenar el vacío existencial para muchas personas, pero la felicidad absoluta no existe o en todo caso está mal distribuida, no depende de méritos externos, sino de trabajo consigo mismo. Pero existe una esperanza contra la angustia separación que nos espera en cada esquina, y es el mismo desafío ante el destino que significa enamorarse. Toda una paradoja. Qué podemos hacer.


sábado, 26 de agosto de 2017

MODOS DE AFRONTAR UN CONFLICTO DE PAREJA


A inicios de la década del 2000, el psicólogo social Rusbult decidió averiguar cómo las personas intentaban resolver sus problemas de pareja sin llegar a acudir a un especialista. Dejando de lado las diferencias individuales, que resultan obvias, encontró cuatro respuestas consideradas como las principales reacciones dependiendo del grado de compromiso de la relación. Nadie comienza una relación para separarse, pero en el camino surgen conflictos como parte de la ambivalencia natural de la vida. La forma cómo se afrontan estos conflictos determina el éxito o la ruptura de la relación. Al éxito, el autor lo denominó un modo constructivo de reacción, mientras que a la separación, la llamó modo destructivo. Por lo tanto, las parejas se construyen o se destruyen, la pregunta es ¿por qué?


            Para Rusbult, expresar el malestar para propiciar un dialogo acerca de los problemas, representa una estrategia constructiva, pero también, lo es una postura de lealtad, es decir, asumir una postura pasiva esperando que el problema cumpla su ciclo y se resuelva. El problema de esta segunda postura, es que la pareja se mantiene pero la insatisfacción queda garantizada. La pregunta sería: ¿Cuánto estamos dispuestos a pagar? Las personas no pueden ceder todo el tiempo, porque se corre el riesgo de que el otro adopte una actitud donde prime el uso y abuso del poder, y el conflicto alcance niveles irracionales y patológicos. Y construir una pareja patológica ¿para qué?


            Las otras dos formas de reacción encontradas fueron: adoptar una actitud indiferente hacia la pareja, que lo único que lograría, sería un distanciamiento cada vez mayor hasta acabar con el vínculo; y la última forma, fue la separación, es decir, que existen personas ante el menor problema deciden renunciar, en lugar de intentar resolver los problemas. La escasa capacidad para establecer vínculos duraderos parece su sello. Los conflictos en una pareja siempre están latentes, aprender a resolverlos asumiendo las consecuencias de los actos, es un compromiso que se establece con uno mismo y con la pareja. Comenzar por dejar de culparse y culpar al otro por los problemas surgidos en la relación, podría significar un gran avance.

martes, 25 de julio de 2017

ABANDONO EN PAREJA


Cuando la pareja nos abandona, sentimos que nuestro mundo alrededor se desmorona. La angustia se eleva hasta niveles siderales y por el contrario, la autoestima desciende hasta el subsuelo. Sucede que un aspecto de la vida del individuo se acaba de modo imprevisto, porque una ruptura en la mayoría de los casos, se percibe como repentina, para el miembro de la pareja que es abandonado. Este cambio abrupto, provoca un collage de sentimientos y emociones encontradas, desde la tristeza hasta la culpa, unida a una serie de interrogantes: ¿Por qué se va? ¿Me amó alguna vez? Algunas, difíciles de responder. El dolor se percibe eterno y la persona parece continuar su vida en automático.



            Sucede que el dolor es una muestra de nuestra propia existencia, sufrimos porque existimos, y porque en algún momento fuimos en extremo muy felices con nuestra pareja. En apariencia es una paradoja: que la misma persona que nos otorgó felicidad, ahora nos abruma de dolor, pero no necesariamente es así. Si aceptamos que la felicidad proviene de nosotros mismos, el otro se convierte solo en un compañero con quién compartimos dicha felicidad. De este modo, nos hacemos responsables de lo que sentimos, y quizá lo más importante de los comportamientos que llevamos a cabo. Una relación de pareja significa la interacción de dos personas, pero en el sentido de aportar contenidos propios a la relación. Nadie puede ofrecer lo que no tiene. El abandono solo es una consecuencia de ello, por lo tanto, debemos asumir nuestra parte de responsabilidad en la elección previa, porque el futuro de la pareja como institución depende de ello. No en vano, la premisa: lo que una vez nos une, es lo que en el futuro nos separa, parece muy cierta.

sábado, 3 de junio de 2017

SOBRE SEPARACIÓN


En los tiempos modernos, una etapa en particular ha cobrado mayor importancia con respecto a la vida en pareja: la disolución, es decir, la fase final de esta institución que se manifiesta a través de la separación. La idea que hacía referencia a las parejas unidas para siempre parece en la actualidad un imposible. Por ejemplo, en países como Francia, ha surgido un nuevo término alusivo al establecimiento de una relación: la “monogamia en serie” que es una realidad concreta, que plasma la afirmación sobre un aspecto temporal limitado en las parejas. La conocida frase: “Todo tiene su final”, parece surgir de un estado latente para convertirse en manifiesto.
            En este contexto, la separación en la pareja adquiere una mayor relevancia, debido a que cada vez, un mayor número de personas de manera voluntaria o involuntaria experimentan esta fase crítica que implica perder a la persona amada, con las consecuencias respectivas en la personalidad y la conducta de cada uno de los individuos.
Por otro lado, la separación no se produce como un fenómeno aislado que depende solo del entorno, sino que existen factores que contribuyen a la formación de las condiciones desencadenantes de la disolución del vínculo de pareja. ¿Por qué se llega a esta situación si la mayoría de personas busca la felicidad en el amor? Es una de las interrogantes que se intentará responder en este libro. Salvo que existan antecedentes psicopatológicos, no he conocido a nadie que se rehúse a la felicidad a través del amor. Me atrevería a afirmar que muy pocos la encuentran, lo más común es tropezar con la infelicidad en el amor.

       Una posible explicación radica en una exageración del componente de la ilusión al momento de elegir pareja. La ilusión sola trae desgracia. Es un hecho y a la vez, representa un paréntesis, una salida momentánea ante la dura realidad que le corresponde vivir a las personas. Muy pocos viven como realmente desean. Las obligaciones laborales, las responsabilidades familiares, el cambio tecnológico continuo que dificultad la adaptación, las amenazas a la seguridad ciudadana, representan un conjunto de factores que contribuyen a la conformación de un estilo de vida estresante que tarde o temprano termina por pasarnos la factura. Todos somos testigos de cómo los problemas de salud son cada vez mayores en la población. Frente a esta realidad, la ilusión por encontrar el amor en otra persona, surge como una forma de escape hacia un mundo fantástico donde exista la posibilidad de hallar la felicidad. Según San Agustín lo que el enamorado ama es el amor, y Rosa Montero agrega con respecto al amor: aquella magia fantástica que ilumina determinados períodos de nuestras poco excitantes vidas. Porque son determinados periodos de tiempo donde el enamoramiento y la pareja nos conducen por una senda maravillosa y sorprendente hasta que la ilusión no puede más y la realidad se impone. Entonces se desata la crisis.
            Cuando una persona dice que es desdichada en su vida de pareja, lo más probable es que la desdicha se encuentre arraigada en sí misma. La pareja solo es la excusa para esconder sus propias carencias. La pareja solo cumple la función de brindar un reflejo, solo existe para mostrarnos quiénes somos en realidad, de qué estamos hechos, cuáles son nuestras virtudes y cuáles nuestras carencias. El amor no está en el otro, sino que cada uno vive y entiende el amor a su manera, y así se relaciona con la pareja.

NOTA: Este es un fragmento de mi libro: "La pareja en blanco y negro".


domingo, 23 de abril de 2017

CUÁNDO NO ES APLICABLE LA TERAPIA DE PAREJA


No todas las parejas necesitan pasar por una terapia. Es evidente. Sin embargo, algunas parejas solicitan una sesión porque están convencidas de lo contrario. Esto sucede cuando la pareja está mal informada o cuando tiene expectativas demasiado altas acerca del significado de una relación. En ocasiones, basta con señalar aquellos aspectos que delatan su buen funcionamiento como pareja para tranquilizarlos.



En otras ocasiones, ya es demasiado tarde y un miembro de la pareja ya ha decidido la separación, pero no se atreve a comunicarlo a su pareja. Entonces utiliza las supuestas sesiones como la perfecta excusa para decir que lo intentaron todo, y así conseguir la separación. En estos casos, es conveniente que el terapeuta no se convierta en cómplice de esta situación. Apenas averigüe este dato por medio del diagnóstico, debe tomar una decisión y buscar que la verdad vea la luz durante la sesión. Sobre todo los terapeutas novatos, deben recordar que el hecho de que una persona acuda al consultorio, no significa que ingrese a terapia. Muchos no la necesitan y otros, solo aportan su presencia, pero no se comprometen con la misma. Decir que desean pasar por terapia, no significa que sea cierto (Martín, 1994). Obligar a la pareja a acudir a terapia, no es un buen indicador porque obvia el tema de la responsabilidad individual. Recordemos que una pareja, son dos individuos que deciden por voluntad propia establecer un vínculo afectivo por un tiempo difícil de determinar.

domingo, 26 de febrero de 2017

ERRORES EN LAS DISCUSIONES DE PAREJA


Existen una infinidad de diferencias entre dos personas. Cuando surge el enamoramiento, estas diferencias se apartan o se niegan, por este motivo, la otra persona nos parece tan maravillosa. Con el transcurrir del tiempo, todos descubrimos que los ideales son fantasías y las diferencias comienzan a surgir y representan el inicio de los conflictos. Un gran número de personas no consiguen manejar esta situación. Desalentadas y decepcionadas por el otro, aunque en lo profundo, esta decepción no está referida nada más que a uno mismo, se instauran en la disfunción y conviven con ella, otras deciden separarse luego, de muchos sinsabores y experiencias nocivas que atentan sobre todo contra la autoestima.

La alternativa es la negociación de las diferencias. Solución en extremo difícil, si aceptamos que en una situación de conflicto en pareja prima la emoción. En estos casos, la razón parece haberse marchado o desconectado del afecto. A continuación mencionaré algunos de los errores más frecuentes al intentar solucionar un problema de pareja:
  • Discutir sin cesar como si uno tuviera la razón y el otro no.
  • Uno o ambos continúan pensando que si insisten lo suficiente, conseguirán lo que quieren.
  • Cada uno reitera su propia posición.
  • Si se hace una propuesta y ésta es rechazada, no se ofrece ninguna alternativa

Por supuesto que existen otros errores, como derrotar a la pareja en una discusión, de este modo resulta imposible negociar. En este punto surge una interrogante: ¿Si asumimos que la emoción se impone cuando discutimos, qué podemos hacer? La respuesta nos lleva a otro dilema: expresar nuestras emociones u ocultarlas. Así de compleja es la convivencia. Intentaré brindar una respuesta en un siguiente artículo.

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