domingo, 23 de abril de 2017

CUÁNDO NO ES APLICABLE LA TERAPIA DE PAREJA


No todas las parejas necesitan pasar por una terapia. Es evidente. Sin embargo, algunas parejas solicitan una sesión porque están convencidas de lo contrario. Esto sucede cuando la pareja está mal informada o cuando tiene expectativas demasiado altas acerca del significado de una relación. En ocasiones, basta con señalar aquellos aspectos que delatan su buen funcionamiento como pareja para tranquilizarlos.



En otras ocasiones, ya es demasiado tarde y un miembro de la pareja ya ha decidido la separación, pero no se atreve a comunicarlo a su pareja. Entonces utiliza las supuestas sesiones como la perfecta excusa para decir que lo intentaron todo, y así conseguir la separación. En estos casos, es conveniente que el terapeuta no se convierta en cómplice de esta situación. Apenas averigüe este dato por medio del diagnóstico, debe tomar una decisión y buscar que la verdad vea la luz durante la sesión. Sobre todo los terapeutas novatos, deben recordar que el hecho de que una persona acuda al consultorio, no significa que ingrese a terapia. Muchos no la necesitan y otros, solo aportan su presencia, pero no se comprometen con la misma. Decir que desean pasar por terapia, no significa que sea cierto (Martín, 1994). Obligar a la pareja a acudir a terapia, no es un buen indicador porque obvia el tema de la responsabilidad individual. Recordemos que una pareja, son dos individuos que deciden por voluntad propia establecer un vínculo afectivo por un tiempo difícil de determinar.

domingo, 26 de febrero de 2017

ERRORES EN LAS DISCUSIONES DE PAREJA


Existen una infinidad de diferencias entre dos personas. Cuando surge el enamoramiento, estas diferencias se apartan o se niegan, por este motivo, la otra persona nos parece tan maravillosa. Con el transcurrir del tiempo, todos descubrimos que los ideales son fantasías y las diferencias comienzan a surgir y representan el inicio de los conflictos. Un gran número de personas no consiguen manejar esta situación. Desalentadas y decepcionadas por el otro, aunque en lo profundo, esta decepción no está referida nada más que a uno mismo, se instauran en la disfunción y conviven con ella, otras deciden separarse luego, de muchos sinsabores y experiencias nocivas que atentan sobre todo contra la autoestima.

La alternativa es la negociación de las diferencias. Solución en extremo difícil, si aceptamos que en una situación de conflicto en pareja prima la emoción. En estos casos, la razón parece haberse marchado o desconectado del afecto. A continuación mencionaré algunos de los errores más frecuentes al intentar solucionar un problema de pareja:
  • Discutir sin cesar como si uno tuviera la razón y el otro no.
  • Uno o ambos continúan pensando que si insisten lo suficiente, conseguirán lo que quieren.
  • Cada uno reitera su propia posición.
  • Si se hace una propuesta y ésta es rechazada, no se ofrece ninguna alternativa

Por supuesto que existen otros errores, como derrotar a la pareja en una discusión, de este modo resulta imposible negociar. En este punto surge una interrogante: ¿Si asumimos que la emoción se impone cuando discutimos, qué podemos hacer? La respuesta nos lleva a otro dilema: expresar nuestras emociones u ocultarlas. Así de compleja es la convivencia. Intentaré brindar una respuesta en un siguiente artículo.

lunes, 23 de enero de 2017

MALTRATO EN PAREJA Y SUS POSIBLES EFECTOS EN LOS HIJOS


Si una pareja es disfuncional en cualquiera de sus variantes, queda claro que el ambiente familiar no será acogedor, la consecuencia lógica y estadística, nos indica que los afectados no solo serán los miembros adultos sino también los hijos. Parece un consenso entre varios investigadores (Cantón y Cortés, 2015), que la experiencia de violencia en la infancia está asociada con una conducta violenta en la vida adulta. Esto no implica solo maltrato físico, también incluye a los comportamientos no violentos. Tanto la percepción del maltrato entre la pareja, como tener un rol de víctima puede generar consecuencias dramáticas: Alcoholismo, depresión, ansiedad, imposibilidad para establecer relaciones sociales, es decir, se altera la capacidad de adaptación al entorno. Por supuesto, que lo expuesto no es un decreto, es una posibilidad, pero una posibilidad muy alta que debemos tomar en serio, para después no terminar con los típicos reclamos acerca de las razones de tener una sociedad enferma, donde abunda la violencia, el abandono, el abuso, cuando somos nosotros mismo quiénes germinamos la semilla de la disfuncionalidad. No olvidemos la conocida frase: “Cosechamos lo que sembramos”.


 Sin embargo, quisiera aclarar que tampoco se trata de una postura determinista del tipo Oráculo de Delfos. De ninguna manera, porque cada adulto debe ser responsable y asumir la consecuencia de su comportamiento. Un individuo que practica la violencia con su pareja o con sus hijos tiene que pagar las consecuencias, es indudable, lo que el presente artículo sostiene es que prevenir es mejor que lamentar. ¿Si una pareja es disfuncional? ¿Qué puede esperarse de sus hijos? Dolor. Es inevitable. La reacción ante tal experiencia marcará la diferencia de cada individuo. Algunos lo procesaran y seguirán adelante con su vida, pero otros, lo convertirán a su vez, en una pauta de comportamiento y el círculo de la violencia, queda asegurado. Ahí el problema.

domingo, 27 de noviembre de 2016

CÓMO SABER SI LA RELACIÓN DE PAREJA NO VA POR BUEN CAMINO


En esta ocasión, quiero limitarme a ofrecer las recomendaciones del psicólogo Fernando Azor, que nos permiten valorar el estado de nuestra relación de pareja. Según el autor, la frecuencia con la cual, se producen las siguientes afirmaciones, pueden ser indicadores de alerta para la pareja.
  • Me molestan gestos y actitudes de mi pareja.
  • Suelo ser irónico para que se dé cuenta de lo que me molesta.
  • La conversación acaba a menudo con frases del tipo: “lo que tú digas”, “claro es que tu lo sabes todo”.
  • Pasamos días sin llamarnos durante la mañana o la tarde.
  • Tiendo a responsabilizar al otro de lo que no ha hecho o podría haber hecho mejor, especialmente cuando se producen consecuencias negativas.
  • Le recuerdo frecuentemente, lo que hace mal (se olvida de hacer tareas y recados pendientes, la manera de hacer las cosas)
  • Pasan semanas sin tener relaciones sexuales.
  • Me cuesta hacerle caricias o darle besos a lo largo del día.

domingo, 23 de octubre de 2016

CONFLICTO Y COTIDIANIDAD EN PAREJA


Comenzaré este texto con una frase en apariencia cruel. La felicidad en pareja no existe. Es pura ilusión. Solo fantasía. La realidad, son momentos gratos y pinceladas de satisfacción. Sin embargo, una de las mayores dificultades que todavía no logran superar algunas personas, radica en la persistencia del ideal, del mito romántico como pauta principal en toda relación. Con esta percepción equivocada, la desilusión en la pareja, está asegurada. Entonces ¿es posible encontrar la felicidad en pareja? Por supuesto que sí, pero no desde una perspectiva alejada de la realidad.

            De modo particular, me llama la atención la mala prensa que tienen la cotidianidad y el conflicto en temas de pareja. Mientras el primer aspecto se aprecia como una caída en lo rutinario, el segundo significa para muchos, crisis y discusiones. Parece que nos olvidamos que el vínculo relacional no se limita a un idilio, sino que se trata de una relación entre humanos (Sierra, 2009). Desde mi punto de vista, ser cotidiano no significa ser rutinario o caer en la costumbre, la razón es simple: todos los días vivimos situaciones diferentes. Los días no son una copia, los convertimos en copias, los responsables somos nosotros. Analicemos este punto, si prestamos atención a nuestro alrededor, es imposible percibir los estímulos aunque sean los mismos de igual modo. Por ejemplo, un árbol, siendo el mismo árbol se apreciará distinto en cada oportunidad, quizá una mañana, al salir a trabajar, encontremos una paloma en sus ramas, al retornar por la noche, con seguridad aquella paloma ya no estará. Lo mismo sucede con las personas, siendo las mismas, interactuamos de modo diferente con ellas en cada ocasión. Cotidianidad en pareja, también significa incorporar al otro como parte de nuestro mundo, es una forma de saber que existe alguien de un modo presencial activo, en la práctica y no solo en la idea.


            Con respecto al conflicto, no tenemos que percibirlo como negativo, sino como oportunidad de aprender y crecer como personas y como pareja. Una pareja que lucha en BUENOS TÉRMINOS, es una pareja que está viva. El problema no es el conflicto, el verdadero inconveniente es la manera de abordarlos. Cuando no se aceptan las diferencias y se pierde el respeto, se inician las dificultades. Se instaura la lucha de poder y nadie quiere ceder en su posición. De este modo, no se construye la pareja, solo se acentúa la distancia.

            Una pareja tiene que aprender a vivir en lo cotidiano y debe ser capaz de resolver sus diferencias, ya que en el mismo proceso es posible encontrar la felicidad, una felicidad basada en lo real. No en la ilusión. 

viernes, 30 de septiembre de 2016

LÍMITES PERSONALES EN LAS RELACIONES


Al inicio solo existíamos nosotros. Con el trascurrir del tiempo todo cambia. Dejamos de ser bebés y percibimos que tenemos una frontera personal. Este descubrimiento nos lleva a tomar conciencia de nuestra separación con respecto a los demás. Algunas personas no lo toleran y lo experimentan como una situación de abandono. Otras, en cambio, aprenden que los seres humanos no son simbióticos, y que existe una alternativa, establecer relaciones interpersonales. Pero ¿qué tipo de relaciones? Una donde se asuma la responsabilidad por los actos realizados. Parece sencillo, sin embargo, sabemos que no sucede así. Abundan las parejas donde la dependencia, la lucha por el poder y el control son una pauta cotidiana.


Para muchas personas, renunciar a controlar a la pareja, parece imposible. ¿Una excusa? ¿Una patología? Ambas posibilidades. Estos individuos, son incapaces de percibir y entender que este modo de actuar, solo llevará a la relación al desastre. Una pareja necesita dos identidades donde prime el respeto, no la fusión. A nadie le agrada ser un prisionero, salvo que padezca de un problema. La lealtad tiene sus límites, y una relación sana se construye comenzando por el desarrollo individual, de lo contrario, uno puede terminar extraviado en el otro. De aquí, surge la sumisión, la dependencia, el maltrato. Afirmar una individualidad saludable para compartirla, es una buena alternativa, significa aceptar las diferencias y la posible separación, no para vivir en la angustia, sino para entregar lo mejor de nosotros. De lo contrario, mejor continuar solos, para no perjudicarse uno mismo y tampoco perturbar a nadie.

domingo, 14 de agosto de 2016

EQUIVOCACIONES DEL DESEO


No conozco a ninguna persona que necesite tener una pareja. En cambio, conozco a muchos que desean tener una pareja, lo cual, es muy diferente. Exacto, hay un gran abismo de diferencia entre necesitar y desear. Mientras la necesidad se entiende a través de lo biológico, el deseo se estudia desde lo psicológico. Si no tengo una pareja, a nivel fisiológico no sucede nada conmigo. Es cierto que en algunas personas, esta situación afectará su autoestima o los dejará sumidos en la frustración o en la tristeza, pero todas estas situaciones se pueden superar con el tiempo, salvo que surja un trastorno de por medio. Además, la psicopatología siempre es una excepción de lo contrario, no se definiría como tal.

            Una vez establecido que la elección pareja se gesta a través de aspectos psicológicos, paso a un segundo aspecto: la responsabilidad de dicha elección, es decir, que el individuo debe asumir el compromiso de su deseo, hablo de una especie de sintonía entre lo que uno siente y lo que uno hace, y para llevarlo a cabo, lo acepta o no lo acepta. Cualquier inconsistencia a este nivel, propiciará en el futuro conflictos, sobre todo en las aspiraciones que se vivencian como no cumplidas.


            Aquí una de las principales raíces del error en cuestiones de deseo. Escasas personas saben con nitidez qué es lo que desean con respecto a una pareja. Generalmente, se tiene una idea vaga o idealizada. En ambos casos, la mala elección partiendo desde el deseo puede llevar a las personas al desastre amoroso. Un ejemplo de ello, son las relaciones peligrosas. En el primer caso, porque se elige sin darse cuenta del significado del otro, y en el segundo caso, porque se antepone la fantasía a la realidad.


            Así que recuerde, las personas no necesitamos tener una pareja, deseamos una pareja. No todos, claro. Muchos prefieren estar solos o solas, pero ese es otro tema.

jueves, 21 de julio de 2016

LOS LÍMITES EN LA FAMILIA


La función de establecer límites claros en torno a la familia, consiste en proteger la diferenciación dentro del sistema familiar evitando la interferencia de otros sistemas externos o miembros internos que alteren su funcionamiento. Los límites tienen que ser claros, pero no rígidos, es decir, que permitan el contacto con los otros, y a la vez, que no perjudique el funcionamiento de la familia en su conjunto. Esto se logra con acuerdos, de preferencia, estos se deben realizar de modo previo al matrimonio, de lo contrario pueden generar malestar y un sentimiento de engaño entre sus miembros. Representan uno de los gérmenes delas futuras disputas familiares. Sin embargo, los límites no solo deben entenderse, como líneas de demarcación, sino que además, deben permitir a cada uno de los miembros de la familia desarrollar sentimientos de pertenencia sin sentirse invadidos o desatendidos. ¿Qué se logra con esta postura? Se obtiene un crecimiento familiar a partir del desarrollo de la autonomía, de la potencialidad personal y una independencia saludable. Recordemos que una familia nace con una pareja, luego arribarán los hijos, es decir, que el nivel par pasa a convertirse en un conjunto, una familia, donde todos tienen igualdad de derechos y responsabilidades, en el caso de los hijos, de acuerdo con la edad. Pero qué sucede en muchos casos, las mujeres ven truncadas sus potencialidades, debido a los vicios de la sociedad machista en la cual, nos encontramos. De este modo, un pilar de la familia se tambalea, y la familia puede quedar estancada en una categoría disfuncional.



            Por otro lado, la privacidad también tiene que ver con los límites entre los individuos, el tener determinados objetos ajenos a la mirada de los demás, es un signo de respeto, por ejemplo, no ingresar a una habitación que nos es nuestra, sin permiso. Cuando cualquier miembro de la familia trasgrede esta norma, es percibido como intrusivo, perspectiva típica en el caso de los adolescentes. Establecer límites es muy importante, pero unos límites flexibles, factibles al cambio, porque las familias son dinámicas, esto les permite adaptarse a situaciones novedosas, superar las crisis, y sobre todo, crear una propia cultura familiar.

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