sábado, 30 de enero de 2016

EL OCÉANO DEL MATRIMONIO


            El matrimonio es como el océano. Con aguas superficiales y profundas. Con corrientes frías y cálidas, con aguas calmas y tormentas. En ocasiones las olas terminan por expulsar a ambos miembros de la pareja hacia orilla, donde cada uno buscará su propio camino. Sucede que la experiencia del matrimonio es inmensa. No importa si la pareja viaja en un crucero a todo lujo o en un bote y es necesario remar, en algún momento de la travesía, en ambos casos se encontrarán en medio del océano expuestos a una serie de avatares deseando ver tierra firme. Es en aquellos momentos, donde la relación se pone a prueba. Casi no existe una pareja que haya expresado su disconformidad con el matrimonio. Las cifras son evidentes, solo el 10% de las personas está satisfecha con su matrimonio. Sin embargo, estas cifras no deben alarmarnos. El ser humano es dialéctico por naturaleza y su estado de inconformidad parece uno de sus sellos.


El matrimonio es un viaje, una aventura, y como toda aventura tiene días de sol esplendoroso y otros de lúgubre tormenta. Solo las personas inmaduras y románticas esperan un viaje perfecto y eligen una pareja observando su envoltura. De este modo, solo recibirán desencanto. Adaptarse, tener paciencia, sanar heridas y reconocer los límites parecen sugerencias tan trilladas, pero resultan fundamentales para lograr un matrimonio saludable. Sobre todo la última, el amor hacia el otro no puede ser superior que el dirigido hacia uno mismo porque se pierden los límites de lo tolerable. Al responder la interrogante: ¿Qué puedo permitir y qué no?, encontramos la base del respeto y de la salud en la vida de pareja. Si visualizamos el matrimonio como un viaje, aprendemos a manejar las tormentas y a deleitarnos con los días soleados, quizá exista la posibilidad de llegar a buen puerto.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

FICCIÓN MASCULINA Y FEMENINA


Varones y mujeres somos diferentes. No es ninguna novedad. Sucede que ahí no termina la diferencia. Las mujeres entre sí tampoco son iguales y, como es evidente, lo mismo sucede con los varones. Sabemos que la sexualidad no solo se gesta a nivel biológico sino también a nivel psicológico y social, pero ¿cuál es la relevancia de asumir un rol? Incluso me atrevería a afirmar que los roles son parte de una ficción. ¿Por qué una mujer tiene que ser más femenina qué otra? ¿Por qué un varón debe demostrar más hombría qué otro? Interrogantes absurdas si aceptamos que todos somos diferentes, pero la mayoría compara, y ahí radica el problema. Entonces cabe la posibilidad de que el novio de la vecina sea mejor que el propio, o que una pareja nueva no supere en expectativas si la comparamos con una anterior. La consecuencia lógica, consiste en vivir entre celos y fantasmas. Es como si el odio envolviera la sexualidad desde el deseo. Un deseo dominante a la espera de otro sumiso. Arquetipos que han envilecido las relaciones entre varones y mujeres durante años, generando violencia, hostilidad, abuso de poder, y todo porque en algún momento se vio afectada la supuesta hombría. El deseo se distorsiona tanto como la imagen de la mujer y del varón. Como señala Stoltenberg (2009), las elecciones de pareja no se deben realizar buscando afianzar un rol, sino optando por salud y justicia para el sentido propio de humanidad.

martes, 27 de octubre de 2015

DILEMAS INHERENTES A LA AUTORREALIZACIÓN A LA PAREJA

Cuando surgen los conflictos en la pareja, debemos entender que las dificultades pertenecen a los dos. Si no recuerde, basta uno para interrumpir el baile. Cada uno aporta desde sus contenidos las particularidades del vínculo de pareja creado, aquí la importancia de encontrar una persona saludable, o más importante aún, uno convertirse en una persona saludable. Ahora, veamos los dilemas planteados por el psicólogo alemán Willi, que pueden influir en el desarrollo de la vida en pareja.

1. Egoísmo vs altruismo: El dilema se presenta en dos aspectos. Si me opongo a mi pareja, me siento más respetado, pero uno se arriesga a que la pareja pierda la motivación. Si atiendo a las pretensiones de mi pareja, se reducirán las peleas, pero a costa de equiparar sus pretensiones a la mías.

2. Cooperación vs distanciamiento: Aquí el dilema se expresa de la siguiente manera: ¿puedo realizar mejor mi potencial junto con mi pareja o sin ella? 



3. Vinculación vs libertad: En este caso, el dilema se refiere a construir con la pareja un mundo común, estable y en continuo crecimiento, aunque con ello mi potencial quede vinculado a él, en cambio, sino mantengo el compromiso, no surgirá una realidad común, vinculante.

4. Atracción por la fortaleza o por la debilidad: En este dilema, refleja el hecho de elegir una pareja que sea admirada por mucha gente, pero entonces se corre el riesgo de no estar a su altura y no poder retenerla, o elegir una pareja con debilidades con la cual, existirá una mayor seguridad.



domingo, 13 de septiembre de 2015

CONFLICTOS AL INICIAR UNA RELACIÓN DE PAREJA


El enamoramiento es una revolución. La interrogante que surge es la siguiente: ¿en contra de quién o de quiénes nos sublevamos? Uno se subleva en contra del tipo de vida que está viviendo y en contra de la sociedad. En otras palabras, los enamorados se rebelan contra todo, y rebelarse de ese modo requiere coraje. Aquí, un primer conflicto. ¿Desean abandonar su vida presente y explorar el mundo? Esta es la pregunta crucial. No todas las personas están dispuestas a correr el riesgo, porque enamorarse es como saltar en paracaídas y no saber, si va a abrirse. Es como iniciar el armado de un rompecabezas sin saber si las piezas están completas. Porque una nueva pareja siempre será un albur.


            ¿Y para qué nos sublevamos? Para ser libres porque el enamoramiento nos acerca a nuestros deseos, y cuando estos, se cumplen somos por felices aunque solo sea de modo temporal puesto que significa que el porvenir existe. Enamorarse, es como encontrarla pieza faltante de nuestro rompecabezas favorito. La pieza perdida, por fin aparece. Por este motivo, tenemos diversos amores verdaderos. Cada vez, que creemos encontrar la parte que tanto anhelábamos, nos embarga el éxtasis por iniciar una nueva vida. Estamos enamorados. Pero sucede que no todo es maravilloso, el mundo nos romperá el corazón una y mil veces. Aquí, un segundo conflicto: ¿están dispuestos a aceptar esta situación? Al ser rechazada, una persona enamorada queda adormecida, convertida en una especie de zombi. Está convencido de haber perdido su futuro. Solo el tiempo o un nuevo enamoramiento pondrán fin a su lamento.

sábado, 15 de agosto de 2015

PAUTAS PROBLEMÁTICAS EN LA PAREJA


¿A quién no le han dicho, no es lo que dices sino cómo lo dices? Sucede que en la mayoría de ocasiones nos comportamos de modo automático con las personas que conocemos o con quienes hemos adquirido mucha confianza. Utilizamos pautas automáticas con personas significativas para nosotros. Parece un sin sentido, si una persona es importante para nosotros, como en el caso de la pareja, se supone que debería analizar de modo previo la pauta a seguir, así como las palabras a emplear. Es evidente que en muchos casos, las pautas automáticas nos vencen y terminan ocasionando conflictos y alejan a las personas. 


         
 Esta práctica habitual, el empleo de pautas automáticas tiene una consecuencia nefasta para un gran número de parejas. Las pautas individuales generan etiquetas, entonces un miembro comienza a identificar a la pareja desde una pauta de conducta y no desde la persona misma, para finalmente, actuar en respuesta de aquella pauta, dejando al individuo de lado. Por ejemplo, si un miembro de la pareja tiende a utilizar el sarcasmo con frecuencia, su pareja puede llegar a pensar que cada mensaje recibido representa una burla, incluso cuando su pareja esté hablando en serio, ocasionando una discusión. Lo expuesto, se explica porque las personas tendemos a ver a los demás de modo fijo. Una vez asumida una opinión acerca de alguien, resulta complicado cambiarla, pero sucede que las personas no son objetos inmutables. Debemos recordar que el ser humano es la única especie que existe sobre la tierra que tiene la posibilidad de mejorar, es decir, de cambiar, Comenzar por intentar cambiar una pauta es punto inicial.

sábado, 8 de agosto de 2015

FORMAS DE AMOR


Aquí les presento las formas de amar basadas en el conocido triangulo que conforman los componentes del amor de Robert Sternberg:

El amor vacío: Es un amor donde solo hay compromiso, no existe pasión ni existe confianza, Podría tratarse de una pareja que lleva años matrimonio o convivencia y no rompen su relación por convencionalismos sociales. Viven en la misma casa, duermen en habitaciones separadas y hacen cada uno su propia vida.

El encaprichamiento: Cuando solo tenemos la pasión, el deseo sexual. Es también, llamado amor a primera vista.

El amor fatuo o loco: Este tipo de amor conlleva pasión y compromiso. Es un amor poco realista ya que no se conoce a la otra persona no existe la confianza. Es un amor más fuerte que un mero encaprichamiento.


El amor romántico: Este amor tiene como componentes a la Pasión y a la confianza, pero no existe un elemento fundamental, el compromiso.



El amor sociable: Existe la confianza y el compromiso pero ya no existe la Pasión. Es el amor de una pareja que a pesar de que se mantiene el afecto y la confianza se ha perdido la pasión.



El amor completo o consumado: Es el tipo de amor ideal, une compromiso, pasión, y confianza. Hay que destacar que según las investigaciones el estado de enamoramiento suele decaer entre 6 meses a dos años. Luego, según la Psicología , el amor completo es difícil de mantener y suele derivar hacia los otros tipos de amor.



Cariño: Cuando hablamos de cariño no hacemos mención ni a la pasión ni al compromiso, pero sí a ese sentimiento que permite que exista un lazo fuerte, una buena relación de amistad.

domingo, 2 de agosto de 2015

¿LOS HOMBRES AMAN A LAS MUJERES?


Es evidente que algunos hombres sí aman a las mujeres. Algunos, pero no todos. La interrogante planteada es debatible desde todo punto de vista. Sin embargo, quisiera tener la osadía de ofrecer una posible respuesta. En primer lugar, se tendría que definir el término amor. Aquí, surge otro problema. ¿Es igual el amor de una mujer al amor de un varón? Por supuesto que no. El amor es un ideal que posee un significado distinto para cada género. Por ejemplo, para Nietzsche, en la mujer la característica fundamental es la renuncia, mientras que en el varón es el incremento. Es cierto que los tiempos han cambiado y esta postura se ha visto modificada por los acontecimientos en la sociedad. La independización de la mujer, su ingreso al mundo laboral, la posibilidad de acceder a cargos que implican el ejercicio de poder, por citar algunos casos. Sucede que estos cambios, son los que precisamente explican que no existía, al menos en toda su dimensión, el supuesto amor de los varones por las mujeres.

            Esto nos lleva a un segundo punto, ¿por qué utilizo el significante supuesto? Analicemos la situación. ¿Es posible afirmar que se experimenta amor por alguien a quien ni siquiera se le reconoce identidad legal? Recordemos que las mujeres en el Perú, recién en el siglo pasado, adquieren el derecho a portar un documento que las identifique. Es decir, que antes de ello, casi no existían legalmente. De igual modo, podemos encontrar innumerables ejemplos donde la mujer quedó relegada por los varones, durante siglos; y fueron ellas, las que tuvieron que luchar para adquirir los derechos que con toda legitimidad alcanzaron en la actualidad.

            En tercer lugar, ¿acaso podemos hablar de amor, o al menos llamarlo interés, si se atribuye una condición de inferioridad a otro ser humano? Basta leer a Schopenhauer, uno de los más reconocidos filósofos para darse cuenta de que percibía a la mujer como el segundo sexo, debido a lo que él denominaba un exceso de sus defectos. Claro que existieron excepciones, incluso no reconocidas como Platón, varones que reconocieron el valor de la mujer, pero en la mayoría de los casos, las mujeres fueron relegadas a roles secundarios, que felizmente quedaron en el pasado.

Retomemos la postura: ¿el varón ha amado a la mujer a lo largo de la historia? Pienso que no. Existía la pasión, el erotismo, pero amor, solo como una excepción. Maugham en su novela “El velo pintado”, define la situación de modo extraordinario a través de uno de sus personajes, el amante de Kitty afirma: “Las mujeres piensan que los hombres las aman mucho más de lo que es real”. Por otro lado, el escritor sueco Larson dedica tres novelas al tema, con su saga Millenium.  En opinión de Byrne (2009), el amor hacia el otro es imposible sin el amor a la comunidad, y esto implica salir del narcisismo y aceptar las diferencias, y se corre el riesgo de caer en aquello que la autora inglesa denomina sinsentido sentimental.


¿Y las mujeres aman a los hombres? Quizá suceda lo mismo, solo a veces.

domingo, 19 de julio de 2015

AMOR Y ELECCIÓN


“En la elección del amor se muestra el carácter, la vocación, el destino, lo que tenemos inexorablemente que ser. Es entonces cuando se trata de un amor auténtico. Éstos son raros”. Afirma Molinuevo (2010), en el prólogo de “Los estudios sobre el amor” del filósofo español Ortega y Gasset. La elección de pareja dice mucho, demasiado tal vez, acerca de nosotros mismos. La pareja se refleja en cada uno. A veces nos absorbe, en otras, cambia algunos comportamientos. La elección no solo muestra el estilo de vida particular de cada uno, sino nuestras aficiones y disposiciones hacia los demás y hacia la vida, porque los otros representan el mundo. Nuestro mundo. Un entorno reducido o amplio en el cual, nos desenvolvemos, desarrollamos nuestras relaciones interpersonales y elegimos. Lo que años después Branden (1999) llamaría el principio de Mutnik, en honor a su perro, resultaba crucial para la elección. Luego arribó la tecnología, las redes sociales y alteraron este postulado.


¿Y, el destino? ¿Acaso la pareja determinará nuestro futuro? Por supuesto que no, pero su influencia alcanzará el nivel de significancia que el enamorado le otorgue. Llegado a este punto, evadir o culpar, no sirve de nada. ¿Y, qué es lo que uno debe ser? Un mejor ser humano. Sucede que Ortega entendía el amor como un imperativo de excelencia. Aquí, la elección implica atención especial que parte del conocimiento. Es decir, el amor es una adhesión voluntaria y racional. De este modo, Ortega niega la cristalización planteada por Stendhal, aunque acepta que el ser humano es ficticio y se relaciona a través de imágenes. Entender el amor desde este punto de vista, implica necesariamente, asumir una mayor responsabilidad frente a la pareja. Quizá por este motivo, resulta tan extraño. 

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