lunes, 27 de octubre de 2014

AMOR Y SUFRIMIENTO


Mientras más ama uno, más expuesto se encuentra al sufrimiento. No podemos evitarlo. El dolor está asociado al carácter repentino de la ruptura del vínculo con la pareja que en la fantasía estaba destinado a perdurar. De esta manera la pareja nos protege contra el dolor en tanto comparta su amor en sincronía con el nuestro. Pero basta que desaparezca de modo brusco o nos retire su amor para que uno sufra de modo traumático e inevitable. Aquí surge una pregunta: ¿Si el amor está condenado al sufrimiento? ¿Por qué amamos? La alternativa que nos ofrece Nasio (2007) me parece interesante: “Seguramente no hay nada más natural que amar para evitar el conflicto con el otro.  Amemos, seamos amados y apartemos así el mal”. Quizá el amor es la única alternativa para establecer relaciones saludables con los demás. Después de todo, la amistad también es un tipo de amor. Sin embargo, esta situación nos deja vulnerables. Si decidimos abrirnos al amor, también debemos aceptar la posibilidad del sufrimiento producto del abandono o del rechazo.


Desde este punto de vista el dolor producto de la ruptura funcionaría como una defensa ante la destrucción del vínculo. Si pierdo el objeto, al menos lo conservo en la fantasía, aunque esta decisión me provoque dolor. Se busca mantener viva la imagen de la pareja perdida para compensar su ausencia, pero esta reacción tiene un precio. Al dirigir toda la energía al objeto perdido, uno se desconecta, pierde el interés momentáneo por el entorno. De este modo, el sufrimiento nos agobia y nos aísla, por este motivo la persona que ha sufrido una ruptura amorosa queda sumergida en la desolación y deja de prestar atención al mundo que la rodea. En este punto, la única respuesta saludable consiste en ingresar a un proceso de duelo, pero el duelo será motivo de un próximo artículo.

viernes, 29 de agosto de 2014

¿ES NORMAL SU PAREJA?


Desde la interrogante queda plasmada la polémica. ¿Qué es lo normal?, o quizá mejor planteado ¿quién es normal? Qué les parece si cambiamos la palabra normal por diferente. Todos somos diferentes. Entonces hay que intentar una nueva interrogante: ¿Cómo saber que se forma parte de una pareja saludable si no es aceptando o imaginando que existe una diferencia entre la pareja y yo?

De este modo los criterios de normalidad se asocian a las diferencias entre las personas, y van a depender de la construcción que cada pareja logre a través de sus experiencias. En opinión de Neuburger, se pueden considerar cuatro criterios de suma importancia al analizar una relación de pareja.

En primer lugar, la elección del compañero. ¿Cuánto estamos dispuestos a aceptar conservar el objeto idealizado? Mientras más rápido se instaure el componente de realidad y su respectiva aceptación, la pareja fortalecerá su relación.

 En segundo lugar, tenemos la calidad de la comunicación. Es cierto que todos nos aburrimos en alguna ocasión con los seres queridos, pero este no debe ser un patrón de comportamiento, sino una excepción, además se debe considerar el aspecto semántico, es decir, la capacidad de hacerse entender por el otro.

En tercer lugar, se consideran las ventajas unidas a la pertenencia, que implica compartir proyectos a largo plazo que beneficien a ambos miembros de la pareja.

Por último, las cualidades de la pareja, en todos los aspectos, personalidad, inteligencia, valores, etc. En este punto es conveniente preguntarse ¿Qué es lo esencial de su pareja? Y luego analizar, si este aspecto esencial es significativo para uno.

Recuerde, la pareja implica una construcción continua de ambos miembros, no  de uno solo.

viernes, 8 de agosto de 2014

¿SEGUIMOS O NOS SEPARAMOS?


Estoy convencido de que la mayoría de personas, en alguna ocasión se han formulado esta pregunta con respecto a su pareja. La razón de tal interrogante es sencilla de comprender. No existe persona perfecta y por consiguiente, tampoco existe la pareja perfecta. Sin embargo, a pesar del alto grado de entendimiento que muchas personas puedan adquirir al respecto, la interrogante no deja de convertirse en un fantasma que persigue a la relación, en algunos casos extremos, con lamentables consecuencias. ¿Y por qué sucede esto? Porque el entendimiento no ofrece una respuesta a la interrogante, solo la explica, y las teorías son válidas para los científicos, pero no para las parejas en su convivir cotidiano.

            El estudioso de las Ciencias Sociales Neuburger (2007), propone realizar un balance de la relación de pareja antes de tomar una decisión definitiva que pueda afectar al resto de los familiares. Desde mi punto de vista, los más importantes, son los hijos en caso de que los hubiera. Se debe entender que la pareja cambia con la época. Años atrás uno de los objetivos principales de la formación de la pareja era el establecimiento de una familia. En la actualidad, se puede observar como las parejas pueden existir sin una familia de por medio e incluso cuando ya existe, muchas personas no dudan en separarse apenas dejan de experimentar satisfacción en su relación. Un análisis somero de la situación puede llevarnos de modo equivocado a una trivialización de las relaciones por parte de las personas como factor fundamental del aumento de separaciones. Sin embargo, considero la situación más compleja.

            La concepción de la pareja y sobre todo del matrimonio ha cambiado de modo notable en los últimos años. ¿Para qué formar una pareja con pretensiones de larga duración? Es una pregunta válida para las nuevas generaciones, orientadas por la sociedad hacia el éxito individual y donde la pareja, y en ocasiones, ni siquiera la amistad logran alcanzar un lugar significativo.

            Analicemos esta nueva concepción. Por ejemplo, los hijos ya no representan un motivo para iniciar o mantener un matrimonio. Tampoco la fidelidad, puesto que su contraparte, la infidelidad está a la orden del día. Las razones económicas también han pasado a un segundo plano. En la sociedad actual varones y mujeres se sienten capaces de lograr sus objetivos económicos, y no necesitan del otro para conseguirlo. ¿Qué sentido tiene la pareja entonces? La respuesta quizá la encontramos  de modo paradójico al momento de la separación.

            “La pérdida de la pareja o las dificultades de pareja llevan consigo tanto sufrimiento porque, más allá de la herida narcisista herida a toda ruptura, a todo fracaso, nos hacen dudar de nuestra identidad de hombre o de mujer” (Neuburger, 2007). La pareja continua siendo importante porque colabora con nuestra identidad, con nuestra autoestima, con todo aquello que proporciona un bienestar psicológico que el éxito profesional o económico no puede ofrecer. Una pareja puede ayudar a convertirnos en una mejor o peor persona. Aquí una de las claves para responder la pregunta inicial. Su pareja actual aporta o resta en su vida. La decisión es suya.

lunes, 9 de junio de 2014

MACHT POINT: TEORÍA DE LA INFIDELIDAD



Macht Point narra la dramática historia del ascenso en sociedad de Chris, un joven tenista y de las nefastas consecuencias de su ambición desmedida. El protagonista se debate entre dos mujeres, su esposa y su amante, y al no encontrar una salida termina eligiendo una solución desesperada.

El tema de la infidelidad ha sido recurrente en la filmografía de Allen, él mismo en su vida particular se ha visto envuelto en situaciones triangulares con consecuencias traumáticas, como la acontecida alrededor de su separación con su esposa de años, Mia Farrow. En Match Point, Allen nos ofrece una nueva situación triangular, antes lo había hecho en Manhattan, Hannah y sus hermanas, y en algunos otros filmes, donde la situación dramática queda matizada con el humor negro. En esta ocasión, las escenas vistas están marcadas por el erotismo y por un desenlace tanático que refleja claramente su visión poco optimista del mundo.

Cuando Chris conoce a Nola, queda deslumbrado por ella, pero al descubrir que es la prometida de cuñado, reprime sus sentimientos. Decide seguir con sus planes y se casa con Cloe. Meses después, la casualidad une a Chris y a Nola en una galería de pintura. El drama queda instaurado. Ambos sucumben a la pasión amorosa y el juego de la infidelidad comienza.

Hablar de infidelidad, requiere necesariamente referirnos a su contraparte, la fidelidad, es decir, exclusividad, amor por una sola persona. Según Alberoni (1996), con la fidelidad comunico a mi amado que él vale más que cualquier otra persona, que es mi único deseo. ¿Pero si el otro no sabe que le soy fiel? ¿Qué quiere decir ser fiel a alguien que no tiene conocimiento de ello? Se debe entender, que el pacto de fidelidad no debe dirigirse al otro, sino a uno mismo. Es un acto que realizo en mí mismo. Creo una barrera protectora alrededor de mi amor, con la finalidad de preservar la relación. Algo que Chris no consigue en ningún momento, ni siquiera durante el cortejo. Como sostiene Alberoni, la fidelidad es un obsequio de uno mismo. Ser fiel implica un gasto de energía, aunque de modo particular prefiero el término inversión, significa además, un compartir del tiempo y del espacio con un otro, en este caso la pareja. La fidelidad requiere un compromiso previo, enamoramiento y si es posible amor, ausentes ambos en Chris que a pesar de contraer matrimonio con Cloe, nunca deja de pensar en Nola. Planteada así la situación, la infidelidad solo era cuestión de tiempo.

La fidelidad e infidelidad son dos conceptos contrapuestos a las   obligaciones y consecuencias que son inherentes a los actos humanos, vinculados por lazos afectivos sea por un compromiso a consecuencia de un enamoramiento, convivencia o matrimonio. Son dos conceptos estrechamente relacionados a la dinámica relacional que se presenta entre las  parejas y se puede observar con detalle en el modo en que interactúan sobre ella. Cuando la  relación funcional de la pareja se ve afectada por aspectos disociadores de la unión, como la deslealtad, tanto hombre y mujer se colocan el uno y el otro en la categoría de infieles al quebrantar el compromiso moral de un convivencia armónica y estable (Aguirre, 2007).

Eisenberg (1999), define la infidelidad como la "violación o traición a una promesa o a un voto que la pareja acordó en un convenio exclusivo entre dos, independientemente de si hubo o no, algún convenio formal ante la ley, no se refiere necesariamente al coito sexual con el tercero involucrado y además, es un fenómeno multicausal que no solo involucra factores sexuales, sino que también factores biológicos y psicológicos.

Una vez definidos los conceptos, regresemos al filme. La aventura amorosa de Chris y Nola alcanza su punto crítico cuando ella queda embarazada y se niega a abortarlo. Aquí se inicia el desenlace del drama. ¿Inesperado? Quizá para algunos, pero bien dice la sabiduría popular: lo que mal comienza, mal acaba. Linquist (2000), ofrece algunas razones por las cuales, las aventuras amorosas llegan a su fin:

 

·         Los amantes pueden llegar a aburrirse el uno del otro.

·         Uno o ambos pueden haber encontrado a otra persona.

·         El amante casado puede decidir volver a intentarlo con su cónyuge.

·         El amante soltero puede perder la esperanza de que dicha relación acabe en matrimonio.

·         Problemas laborales, en caso de trabajar juntos.

·         Ser descubiertos por un cónyuge vengativo.

 

Como vemos en ninguna de las razones postuladas por la autora, encontramos a la muerte como causal de separación, y mucho menos al homicidio. Y las diferencias entre ambas son claras. Se puede matar el amor, con desconsideración e indiferencia, pero para Chris no es suficiente, el necesita desaparecer a su objeto amoroso, solo así estará a salvo. La impunidad del crimen mostrada por Allen al finalizar el filme, nos deja una desazón, apenas paliada por el nacimiento del ansiado heredero. Un bebé vive y otro muere. La vida no es justa, es el mensaje que nos deja este extraordinario director, resulta doloroso reconocerlo, pero en ocasiones así es.

 

miércoles, 21 de mayo de 2014

QUIERO AGRADARTE


Alguna vez, se han preguntado ¿por qué un gran número de personas no se muestran como son en realidad? Dejando de lado la hipocresía que implica un engaño descarado con un fin la mayoría de las veces oscuro, es conocido que las personas tienden a ocultar determinados aspectos de su personalidad. Aquí la desconfianza juega un papel crucial, vivimos en un mundo tan competitivo que el ser humano se ve ante situaciones donde se impone una actitud defensiva. El mundo laboral, por ejemplo, donde la amistad ha pasado a ser casi una utopía. Pero en esta oportunidad, no pretendo referirme a este tipo de casos, sino que deseo enfocar la interrogante planteada al ámbito particular de las relaciones interpersonales.
¿Por qué no nos mostramos tal y cómo somos? La desconfianza solo es un factor, y significaría simplificar demasiado el problema. Considero que la respuesta radica en otro contexto. El psicólogo John Powel nos ofrece una respuesta interesante: “Tengo miedo de decirte quién soy porque, si te digo quién soy, puede no gustarte y eso es todo lo que tengo”. De la afirmación de Powel,  podemos inferir lo siguiente: en primer lugar, existe una alusión a una baja autoestima como fuente del miedo perturbador. Esta perspectiva, es seguida por Jeffers, psicóloga de Los Ángeles, para ella, la verdadera raíz del problema radica en: “Quiero gustarte, pero yo no me gusto. Si tú llegas a conocerme realmente es probable que tampoco te guste. Es por eso que yo pretendo ser diferente de lo que realmente soy”. Como podemos apreciar, la pobre imagen que tenemos de nosotros mismos conspira en contra nuestra, y propicia que se oculte el verdadero yo de cada uno. En estos casos, sucede que la persona no es consciente de que el mismo conflicto lo atraviesa el otro con el cual, se relaciona.
En segundo lugar, a mi criterio todavía más importante, cuando Powel refiere: “eso es todo lo que tengo”, la afirmación funciona como una sentencia. Equivale a decir “Soy así y no hay nada qué hacer”. Es cierto que uno no puede dejar de ser quién es, lo contrario representaría carecer de identidad o vivir en la disociación, es decir, patología pura. Sin embargo, considero que las personas somos capaces de mejorar, es más, esta característica nos diferencia de las demás especies. Solo el ser humano es capaz de convertirse en alguien mejor. Lo que Powel intenta, es mostrarnos como posturas equivocadas interfieren en nuestras relaciones interpersonales, lo que muchas veces sucede sin que asumamos plena conciencia de ello.
       Finalmente, quisiera agregar las sugerencias planteadas por la doctora Jeffers para intentar cambiar estas pautas equivocadas:
  • Basta de tratar de ser perfectos.
  • Imagine su actuación y comience a abandonarla.
  • Plante semillas de autorrespeto.
  • Utilice declaraciones positivas.

Recuerde, no se puede agradar a todo el mundo. Simplemente, es imposible, y si yo no me gusto, cómo voy a gustarle al otro.

jueves, 24 de abril de 2014

ELECCIÓN DE PAREJA


     Elegir a una pareja implica una decisión que no debe tomarse a la ligera. Elegir a una pareja con la cual compartir nuestros tiempos y espacios dice mucho de nosotros mismos. A mediados del 1900, el psicólogo Reik sostuvo: Dime a quién amas y te diré quién eres, y lo que quieres ser. Muy cierto. La falsedad de la creencia “polos opuestos se atraen”, queda desterrada de plano. Resulta evidente, que si existieran diferencias notables entre dos personas, el desarrollo del afecto amoroso sería muy complicado. Si bien el punto de partida es el sentimiento de la propia carencia, puesto que somos seres incompletos, y el deseo de alcanzar o recuperar la supuesta perfección juegan un rol crucial en la elección, las diferencias entre las personas solo contribuyen a su alejamiento mutuo. Veamos un ejemplo: Imaginemos a una persona amante del cine. ¿Con quién se llevaría mejor? Con otro amante del cine o con alguien que deteste encerrarse en una sala durante dos horas a ver una película. La respuesta no admite dudas. Y eso, que el ejemplo está referido a una situación menor. Imagine estar involucrado en una circunstancia de mayor relevancia. El conflicto queda garantizado.

Ahora, retornemos a la frase de Reik: Dime a quién amas y te diré quién eres, y lo que quieres ser. Como se puede apreciar esta afirmación desvía la atención del objeto amado hacia la persona que elige. Dato que cambió la dirección del estudio en el ámbito de la pareja. El enamorado es uno, no el otro. El enamoramiento es monoteísta. El objeto amado es único pero el enamoramiento no necesita correspondencia, la respuesta del amado no cambia en absoluto la emoción del sujeto. Puede aceptarnos o rechazarnos, es irrelevante y no altera en nada nuestra emoción. Uno no deja de querer al otro porque nos rechaza o nos abandona, el sujeto enamorado sigue experimentando la misma emoción, al menos por un tiempo. Esto quiere decir que la elección es individual. El amado solo es la excusa para expresar lo que nosotros somos. Uno elige a quién cree que merece, por este motivo la imagen global de la pareja expresa mucho de quienes somos. En este punto, surgen otras interrogantes ¿por qué el ideal de las personas no coincide con su pareja real? ¿Por qué se cometen tantos errores en la elección? Es más, en muchas ocasiones las personas se enamoran de alguien distinto de su propio ideal. Aquí un intento de respuesta: porque conocemos únicamente una pequeña parte de lo que nos atrae y de lo que nos repugna, pero este aspecto, es motivo de otro artículo.

sábado, 8 de febrero de 2014

NUEVOS MOTIVOS EQUIVOCADOS PARA CONTRAER MATRIMONIO


En virtud de reiteradas solicitudes de los amigos lectores del blog, aquí les presento un listado nuevo sobre los errores más comunes al elegir una pareja:

1)    Cuando no se ha desarrollado la capacidad de amar.
La mayoría de personas tiene la equivocada idea de que su capacidad de amar no solo está intacta, sino además, que el amor que tiene para dar es inmenso y extraordinario. Lamento informar que esta idea es una falacia más grande que un estadio deportivo. No todas las personas tienen la capacidad de amar igualmente desarrollada. El amor que uno brinde dependerá de su propio crecimiento personal. Si una persona es egoísta, engreída, inestable, en consecuencia su amor estará afectado por las consecuencias.
2)    Cuando los miembros todavía no han alcanzado su autonomía e independencia.
Entiendo la autonomía como la capacidad de mantenerse a sí mismo y la independencia como el manejo de un espacio temporal y espacial que dependa de las decisiones propias. Si uno elige a una pareja que carece de uno de estos elementos o de ambos, corre el riesgo de ver su relación estancada con escasa probabilidad de desarrollo. Si una persona carece de autonomía e independencia, la interrogante lógica es ¿de quién todavía es dependiente? Recuerde que la pareja necesita el compromiso de dos personas, de nadie más.
3)    Para cubrir las expectativas de terceros.
Las personas deben casarse por decisión propia. No porque se sienten presionados, ni siquiera por la misma pareja, y mucho menos por los padres o los familiares. El matrimonio es una institución que debería tomarse con la mayor seriedad, no solo por el bienestar psicológico propio, sino por las consecuencias que puede tener en los niños producto de la unión conyugal.
4)    Cuando se elige a la pareja usando solo la razón.
Emocionarse, ilusionarse, angustiarse son componentes necesarios en el enamoramiento. En aquellos momentos aflora nuestra fragilidad y muchas personas se niegan estas experiencias por temor al desengaño y al posible sufrimiento. Sin embargo, enamorarse es indispensable para el surgimiento del vínculo amoroso. Si uno aleja sus emociones y orienta su elección solo con la razón y el pensamiento, corre el riesgo de enamorarse de otra persona luego de establecida su relación de pareja. Imagine si esta situación se produce dentro del matrimonio.