viernes, 27 de marzo de 2015

ENTREVISTA A FRANCESCO ALBERONI (Fragmento)


             Francesco Alberoni es uno de los pensadores más importantes de nuestro tiempo. Es sociólogo, docente universitario en Milán, y es autor de innumerable obras, muchas de ellas dedicadas al tema del amor. Aquí un fragmento de una entrevista sobre el tema del enamoramiento.

¿Por qué nos enamoramos?
Por rebeldía: no nos gusta nuestra vida y la cambiamos. De hecho, enamorarse es pura rebeldía. No nos gusta lo que hay y sentimos el ímpetu de formar algo nuevo, de crear un nuevo mundo.

¿No se puede racionalizar ese sentimiento?
Ese sentimiento va incluso más allá de la razón: es una fuerza vital que supera tu estrecho sentido común, que te supera a ti como individuo y te transforma en fundador de algo nuevo que no existía. Es un proceso idéntico al de la creación de una nación, un partido político o una religión…

¿Una religión?
Sí. Las parejas enamoradas funcionan con su propia mística, sus ritos, sus palabras secretas… Los enamorados son sacerdotes que ofician su amor…

Ella le dice “grapadora” y él contesta “melocotón”…
¡Je! Sí… Se rezan cualquier cosa y se miran tiernamente. Pero lo fascinante es que todas las parejas, con más o menos riqueza léxica, se dicen las mismas cosas.

¿Qué cosas?
Promesas de continuidad, de mejora, de cohesión: los mismos principios que fundamentan cualquier comunidad. Yo he estudiado la pareja y he descubierto que el amor sigue esas reglas universales.

¿Por qué las seguimos?
¿Por qué se enamora usted? Porque usted y su amor son capaces de soñar un mundo mejor. Y se ponen manos a la obra comenzando por lo más cercano, su propia vida.


Y ella o él te hacen mejor.
¡Ése es el sentimiento! Sí, y cuando existe los enamorados son creativos. Cuando no existe esa fuerza, sólo queda el aburrimiento.

viernes, 6 de marzo de 2015

RECONSTRUCCIÓN EN EL ENAMORAMIENTO Y SEPARACIÓN


Cuando tenemos la necesidad de una nueva perspectiva, una concepción diferente del mundo, ya sea porque nuestra percepción del entorno cambia o porque los cambios del mismo son reales, surge el enamoramiento. Este es uno de los motivos por los cuáles, hay personas que jamás se enamoran, viven en medio de la apatía o del temor, habitan demasiado seguros en su mundo y alrededor han construido un cerco protector de racionalidad, que si bien los defiende del dolor propio de la frustración amorosa, también los priva de la alegría del enamoramiento.

            Enamorarse no solo implica ilusión, sino además, representa la disolución del entorno social del individuo para trasladarlo a otro mágico y momentáneo, es decir, la vida cotidiana se destruye para dar paso a otra forma de vida, la actitud hacia el mundo cambia porque ahora se incluyen nuevos comportamientos, valores, leyes, surge una lógica diferente que nos aleja de lo habitual y nos acerca a lo desconocido. Y lo desconocido emociona, ilusiona, pero también angustia, aquí la ambivalencia de los enamorados. Son presa de una alegría inmensa en presencia del objeto amado y a la vez, experimentan un miedo terrible al rechazo o fracaso de la relación. Sucede que en ocasiones, la persona que nos ayuda a transformar nuestro mundo, y por consiguiente, nos transforma a nosotros mismos, se aleja. Es el retorno a la realidad. ¿Significa que en la separación retornamos a la realidad? No, la realidad no tolerada por muchos, provocó la separación. Lo que sucede es el retorno al mundo habitual, un mundo que el enamorado ya no desea, porque fue dejado de lado y reconstruido con alegría, y ahora retornar significa abandonar aquella sensación tan placentera que encontró su satisfacción en el cumplimiento de un deseo. Un enamoramiento abortado en un mundo que ya no existe, ¿o sí? 

sábado, 14 de febrero de 2015

¿POR QUÉ NO CELEBRO SAN VALENTÍN?


La amistad y el amor están perdiendo la batalla con la posmodernidad. Aunque no lo crean es cierto. Y esto, no solo se debe al abuso de la tecnología que ha terminado convertida en una prótesis de nuestro cuerpo, sino a la indiferencia que implica. Todavía tenemos amigos, todavía tenemos experiencias amorosas. Por supuesto que sí. No piensen que este artículo está en contra de ello. No, lo que sostengo es que tanto la amistad como el amor han sido reducidos casi a su mínima expresión. Se han convertido en la piedra en el zapato que estorba el desarrollo personal de muchos. Celebran el día del amor y abandonan, porque no existe otra palabra, a sus hijos con las nanas. Celebran el día de la amistad y traicionan a los amigos por un ascenso laboral, es decir se cambia a un ser humano por dinero. Absorbidos en esta sociedad donde el hombre es lo menos importante, surge la necesidad de que exista un día de la amistad, un paliativo que nos adormece. Lo sorprendente es que la gente se lo crea e incluso lo celebre.

Desde mi perspectiva, el amor y la amistad no se proclaman, se viven como experiencia, se accede a ellos. Por ello, casi hasta la náusea, observo como cada 14 de febrero aumentan los regalos entre las parejas, los restaurantes y cines se abarrotan de tontuelos adormecidos que creen celebrar algo, y no se percatan que esta actitud solo es una forma de lavar sus conciencias. ¿Cómo hoy día celebro el 14 contigo, tengo el derecho de olvidarte el resto del año? Amistad es ética y amor es aceptación. ¿Reconocen las palabras? ÉTICA y ACEPTACIÓN. ¿Acaso alguna persona con un mínimo sentido común puede pensar que se puede celebrar San Valentín en un hotel? Si piensa de este modo es que no sabe nada de amor y de amistad.

Y la ética y la aceptación suceden a través del vínculo. Aquí les propongo una interrogante: ¿Cómo nos afecta el sufrimiento ajeno? Como sostiene la notable ensayista Sontag (2000) nos estamos acostumbrando a la crueldad. Basta ver las imágenes de los noticieros por las mañanas. Pero no nos desviemos del tema. Si como sostengo el amor y la amistad están perdiendo la batalla ¿qué nos queda? El dolor y la esperanza. El dolor por el vínculo traicionado, un dolor que nos defiende de la locura, porque mientras lo experimente tengo la seguridad de que existo. Como señala Nasio el dolor es la prueba (2007) de  una separación irreversible y que nos orienta a reconstruirnos. Solo aceptando el dolor seremos capaces de dejar de lado la frustración, la traición o lo que haya ocasionado la ruptura del vínculo y reconstruirnos. La amistad, el amor y el consecuente dolor ocasional no tienen por qué ser convertidos en un espectáculo. ¿Nos importa el dolor de los demás? Afortunadamente existe el otro componente, la esperanza no como una sensación ilusa, vaga o nebulosa de que algo mejor sucederá. No de ninguna manera, sino como lo entiende Alberoni (2006), la esperanza como una posibilidad sustentada en lo real, la posibilidad de alcanzar algo distinto y mejor. El amor y la amistad no han perdido la guerra, solo han perdido terreno, demasiado tal vez, pero estoy convencido de que todavía está atrincherada en algunas personas que colocan en primer lugar al ser humano y no sus apetitos de poder personales, y no en aquellos que solo te dan un like en el Facebook cuando necesitan algo o en vísperas de elecciones. En ellos no sus amigos.

Siempre estaré a favor del amor y de la amistad, es más escribo sobre ellos, lo que no puedo aceptar es la actitud absurda de fechas como esta. Así, que a pesar de ser amigo de algunos de ustedes, disculpen si no les deseo un feliz día de San Valentín.

lunes, 9 de febrero de 2015

ELECCIÓN DE AMORES SUCESIVOS


Lo más común es que varones y mujeres tengan varios amores en sus vidas. Esto no implica que enamoren varias veces. De ninguna manera, sino que a lo largo de su experiencia afectiva, no es una sola persona la que comparte su vida amorosa. Sucede que las personas viven los amores como si fueran eternos, a veces lo son, pero en la mayoría de ocasiones este deseo de eternidad no se cumple. En este punto tampoco me refiero a la infidelidad, sino al simple hecho de que la historia amorosa de cada uno, está compuesta por varias personas. Surge aquí una interrogante: ¿esta condición de múltiples parejas es preferible al amor único? La respuesta resulta engañosa. No existe lo mejor o lo peor. Solo existen los hechos, y estos indican que la gran mayoría de individuos en la actualidad ha tenido varias parejas antes de llegar a establecerse con una. Lo cual, tampoco es una garantía de permanencia, aunque indica una intención.

            Otro suceso, es el significado atribuido a las diferentes parejas. Resulta imposible haber amado a todos o a todas por igual. De aquí surge la idea del verdadero y único amor. Muchos creen que amaron solo a uno. Me atrevería a afirmar que tal creencia es falsa. Lo que sucede es que cada experiencia amorosa es diferente, no solo por las particularidades del objeto amado, sino también por las propias, además de las circunstancias, por ejemplo: el tiempo de duración, no se puede comparar una relación de meses con otra de años, otro factor es la edad, ya que no es lo mismo “evaluar”, si cabe el término, una relación a los 18 años que a los 31. Uno no es el mismo o no debería serlo.

            En este punto, la elección nos brinda luces acerca de nosotros mismo. Aquí propongo una idea debatible. En ocasiones es común observar como las diversas parejas elegidas repiten algunas características personales y en casos extremos hasta físicas. ¿Qué está sucediendo si los seres humanos son dinámicos? Las neurociencias afirman que el hipotálamo cambia con el estrés. Entonces ¿Por qué en relaciones de pareja un gran número de personas sigue un mismo patrón inmodificable? En primer lugar, quizá no somos tan dinámicos como afirman algunos autores, y segundo, que somos más que biología. Estamos constituidos por hábitos, costumbres, traumas, unido a que existen personas a las cuales, les resulta muy complicado adaptarse a nuevas situaciones. De este modo, una pareja nociva puede convertirse en la única alternativa para alguien con baja autoestima o que tiene una visión oscura de la vida. En estos casos, el cambio no solo debería ser una alternativa, sino una obligación de salud.

domingo, 25 de enero de 2015

¿QUÉ DESEA EN UNA RELACIÓN DE PAREJA?


Cada vez se realiza esta pregunta, descubrimos que la gran mayoría de personas tiene una idea equivocada del significado de formar parte de una relación. En primer lugar, se manifiestan concepciones idealizadas y en ocasiones absurdas sobre la pareja, que a la vez, se subdividen en dos tipos:

  1. Aspiraciones imposibles de alcanzar o de cumplir por cualquier mortal, como la promesa del amor eterno, aun cuando sabemos que no existen sentimientos eternos porque los seres humanos somos cambiantes y que actuamos de acuerdo a nuestras vivencias.
  2. Deseos ambiguos o abstractos difíciles de entender y por lo tanto, de materializar, como desear una buena relación, pero sin tener la más mínima idea de qué significa la palabra “buena”.

En segundo lugar, un gran número de personas orienta su elección basándose en aquello que no desea, es decir, sabe lo que no quiere, pero no sabe lo contario. Asumir esta postura puede implicar dos dificultades:

  1. ¿Cómo elegir una pareja adecuada si no se sabe lo que uno quiere? Todos sabemos que resulta casi imposible arribar a la meta si ni siquiera conocemos el camino.
  2. Resulta improbable conocer a la posible pareja durante el período de cortejo, debido a que en esta etapa las personas tienden a mostrar solo aquellos aspectos de su personalidad que colaboren con su objetivo, dejando de lado las diferencias que pueden obstaculizar la formación del vínculo.


Ahora retornemos a la pregunta inicial ¿qué desea en una relación? Antes de iniciar un cortejo, resulta conveniente tomarse un tiempo para meditar acerca de sus objetivos con respecto a la pareja y de este modo, tener en claro sus propios puntos de vista, no vaya a ocurrir luego, que termine decepcionado.

viernes, 23 de enero de 2015

ENTREVISTA SOBRE TERAPIA DE PAREJA


          En esta ocasión a los seguidores del blog les ofrezco tres momentos de la entrevista que me realizaron en el diario Ojo el día 7 de Enero del presente:

          "Uno de los fines de la terapia consiste en enseñarle a las parejas que no existe nada perfecto y qué se debería hacer para aceptarse mutuamente".

          "Una pareja debe tener conflictos variados, no pueden discutir por lo mismo siempre. La pareja no puede quedarse estancada".

          "La pareja debe entender que no solo hay un tú o un yo, sino que además existe un nosotros".


viernes, 16 de enero de 2015

LA PAREJA: EL NACIMIENTO DE UNA NUEVA CULTURA


          Cuando una nueva pareja se forma, se separa al menos por un período de tiempo del resto del grupo, los amigos y conocidos pasan a un segundo plano, al convertirse el objeto amado en una prioridad. Una prioridad temporal, hasta que cada miembro vuelva a sentir la necesidad de retornar a convivir con su entorno. En ocasiones este alejamiento marca el fin de la pareja sobre todo cuando no se comprende que el otro solo está retornando a buscar retazos de su identidad perdida durante el enamoramiento, felizmente en la mayoría de los casos, solo implica realizar acuerdos nuevos o modificar los anteriores.

          Una pareja nueva representa el nacimiento de una cultura distinta ha todo lo vivido con anterioridad para cada uno de los miembros. Surge el nosotros, un tercero imaginario que envuelve a ambos. Esto no tiene nada que ver con el fantasma de un amor del pasado, ni con la presencia de un otro, el amante. De ningún modo, sino que el tercero al cual, hago referencia representa a la pareja misma, al dúo formado que aleja su propia individualidad. Con este argumento afirmo, que cada miembro de la pareja debe ser capaz de aceptar cambiar su estilo de vida de modo determinante, porque ya no solo existe un yo como individuo, sino además, está la presencia de un nosotros, es decir, de una relación. Cuando una pareja se une, también lo hacen sus propias culturas, comenzando por los hábitos, los aspectos domésticos y otros más, que en el caso de llegar al matrimonio deben fusionarse para crear como resultado de ambos una tercera cultura distinta. Aquí la imposición no es aceptable. En pareja no se puede hacer solo lo que yo quiero o solo lo que tú quieres, sino lo que ambos queremos o lo que ambos acordamos. Es una máxima puede llevarnos a la satisfacción en la vida de pareja, y no menciono éxito porque es un vocablo engañoso. Se debe recordar que no existe una pareja modelo a quién imitar, por este motivo prefiero la palabra satisfacción. No hay que buscar tener éxito con la pareja, considero mejor estar satisfecho con ella.